La fábrica fue fundada en torno a 1879 por José María
de Uribe y Tamarit, presidente de la Diputación de Málaga y procedente de
Antequera, y su esposa, Inés Disdier Escobedo, cubana que dio nombre a la
colonia. En sus instalaciones se producían ladrillos, zócalos, jarrones, tejas
y mosaicos, cuya fabricación daba trabajo a una numerosa plantilla de obreros
procedentes de pueblos de la provincia y de China.
En sus orígenes la fábrica empleaba sólo a unos veinte
trabajadores, pero hacia 1890, cuando fue adquirida por el industrial Viana de
Cárdenas, ya estaba completamente mecanizada y disponía de veinticuatro hornos
de última generación y dos máquinas de vapor, llegando a producir 20.000
ladrillos al día con una plantilla de 170 obreros. Modesto Escobar Acosta
compró la fábrica en los años 1920 y aumentó la producción y la diversificó
introduciendo la fabricación de losetas, escaleras, objetos de decoración y
mármoles, utilizando un aserradero situado en Coín. Durante estos años se
fabricaron numerosos ladrillos y materiales cerámicos para la ornamentación de
los edificios de la Exposición Iberoamericana de 1929 en Sevilla.
La fábrica estuvo
operativa hasta los años 1990, cuando comenzó a ser desmantelada.
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